lunes, octubre 12, 2009

ORACIÓN“QUE LA VANIDAD NO TOQUE MI ESPÍRITU”





ORACIÓN“QUE LA VANIDAD NO TOQUE MI ESPÍRITU”

POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR
MARACAIBO.ESTADO ZULIA.REPÚBLICA DE VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED LUNES 12 OCTUBRE DE 2009.

O R A C I Ó N


“Yo pensé acerca de los hombres: si Dios los prueba, es para que vean que no se distinguen de los animales. Porque los hombres y los animales, tienen todos la misma suerte: como mueren unos mueren también los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad”. Amen y amen… (Fragmentos del libro del Eclesiastés, capítulo 3)


COMENTARIO

(APLICACIÓN A NUESTRA VIDA)

Rey de Reyes y Señor de Señores, señor Jesús, nos gloriamos en ti y declaramos que tú eres nuestro salvador y redentor y que sin ti no hay vida eterna. Dios el mundo actual es víctima de uno de los pecados que generan otros mayormente graves .Ese pecado es la vanidad, que confunde el discernimiento y la inteligencia del hombre. La vanidad aleja al hombre de Dios, puesto que lo empuja a creer que su existencia no necesita para nada de nuestro Señor. En todas las etapas históricas, el hombre ha retado a nuestro Dios, pretendiendo subsistir únicamente por intermedio del desarrollo de sus capacidades, de su inteligencia, de su saber y de sus fuerzas. Nada tan falso como esa creencia. En la sociedad actual , caracterizada por unos extraordinarios avances tecnológicos y descubrimientos en todas las áreas del conocimiento universal, el hombre se ha vuelto más vanidoso, más prepotente, más autosuficiente, lo cual ha permitido la aparición de un movimiento cuyo objetivo principal es sacar a Dios de todos los lugares de nuestro mundo, como por ejemplo: de las instituciones educativas, de los tribunales de justicia, de las escuelas de derecho, de las escuelas de medicina, de los medios de comunicación social, de las instituciones del estado etc. Debemos estar alertas para que nuestra fe no sea vulnerada por la pandemia de la prepotencia, la soberbia, la vanidad y la autosuficiencia. Es necesario no alejarnos de Dios y permanecer orantes para vivir conforme a la palabra del Señor e ir detrás del camino de la santidad y de la sujeción al poder infinito y misericordioso de Dios. Ánimo, gozo, alegría...




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