domingo, julio 30, 2006

"EL CIELO, EL REINO DE DIOS Y LAS PROSTITUTAS"

Por Mervy Enrique González Fuenmayor

- Maracaibo, domingo, 23 de julio de 2006; 8:45 pm -

Desde hace unos cuantos días, ha venido revoloteando en mi cabeza, la posibilidad de escribir un artículo relacionado con las prostitutas y en general vinculado con aquellas personas que desafortunadamente andan por la vida descarriados con descarriadas por diversas razones y que van a constituir el centro de estas reflexiones. Me refiero no solamente a la mujeres que se han dedicado al oficio más viejo de la humanidad como lo es la prostitución, y que hoy en día ha adquirido modalidades y formas inusitadas y enmascaradas en el conjunto de relaciones que a ratos diere en la impresión de que se tratase de asuntos o negocios civiles con mercantiles, de prestación de algún servicio o simplemente un trabajo honesto. También como dijéramos al principio , este artículo tratará de abarcar no solamente a estas mujeres sino por extensión a otras personas que transitando el camino de la corrupción, el vicio y los antivalores han caído en una situación de degradación humana y en consecuencia apartados del camino y de la gracia y santidad a la cual Dios nos ha enseñado.

En el mundo actual existen numerosísimas personas que se rasgan las vestiduras solamente con pensar que las prostitutas, los recaudadores de impuestos, los ladrones y cualquier otro tipo de ser humano involucrado en la comisión de algún delito o de algún tipo de conducta que merezca la sanción social, puedan tener la posibilidad de ganar el cielo y de compartir con los mártires y santos el reino de Dios. Pues bien, déjenme desilusionarlos por cuanto en la palabra de Dios podemos encontrar fácilmente las expresiones dirigidas por nuestro Señor Jesucristo a sus apóstoles y a quienes escuchaban su prédica

"cuando Jesús dijo que las prostitutas y los cobradores de impuestos entrarían en el reino de Dios antes que ciertos religiosos de su tiempo, estaba revelando una gran verdad. A veces, personas que viven en circunstancias de pecado son más abiertas a la pureza y a la caridad que personas que, por juzgarse buenas y puras, no aceptan aprender nada de quien no pertenezca a su cerrado club de gente honesta. La bondad vanidosa no es bondad" (P. Zezinho "EL DIFÍCIL ARTE DE SER BUENO ".EDICIONES PAULINAS. CARACAS-VENEZUELA.1999)

Es triste pero con las responsabilidad que tenemos todo los cristianos, ha de afirmarse que en el mundo actual existen tipos de católicos cristianos y a veces por qué no decirlo, laicos comprometidos y predicadores que todavía no han logrado entender que Jesucristo fue enviado por nuestro Padre para sanar a los enfermos, y parafraseando su enseñanza, vino por los descarriados, por los perdidos, por las almas a punto de perderse o pérdidas ya, Jesús es un Dios de misericordia, de piedad, de ternura, de solidaridad, de tolerancia, de amor y en consecuencia vino a desarrollar la actividad más hermosa, tierna e importante que cualquier ser pudiera desplegar: el rescate de aquellos que estaban perdidos , del enfermo moral y físico, de aquel que se encuentra sumergido en el mundo de los vicios, de la droga, de la inmoralidad, de la corrupción, de la pedofilia, del sadomasoquismo , de las perversiones, de la incredulidad, de los que practican el satanismo, de los tramposos, de los mentirosos, los adúlteros de los alcohólicos, de los homosexuales, de los enfermos cualquiera que sea la patología, padecimiento o enfermedad que sufren, de los desprotegidos , de los niños, de los ancianos, de los deprimidos, de los desesperados, los hambrientos de justicia, de los estafadores, de los homicidas y de toda esa patología criminal, antisocial y contraria al bien común que hoy castiga y abruma el mundo entero.
Por ello causa tristeza que muchos grupos de oración, comunidades enteras vivan presuntuosas y hasta vanidosas porque según su mezquino criterio el Señor está únicamente con ellos, crasa visión del mundo y de la vida, y de la omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia del gran creador. Son ignorantes o simplemente no han entendido el verdadero sentido de la presencia de Cristo en nosotros, y que fundamentalmente tiene que ver con la salvación, y esta no le está vedada ni negada a ningún ser humano. Ya a la palabra del Señor nos reitera que para ser salvos se necesita entre otras cosas: Amar al Señor por encima del cualquier otra cosa, con todas las fuerzas de nuestro corazón, amar al prójimo, como a nosotros mismos, arrepentirnos de todo corazón por los pecados cometidos, solicitarle al Señor el perdón de los mismos y en una actitud de contrición, no volver a cometerlos. En este orden de ideas hay que recordar que la mayoría de nuestros santos llegaron- salvo excepciones- al camino de la santidad o la lograron, precedidos de un pasado y de un conjunto de antecedentes precisamente no tan transparentes ni llenos de conductas positivas, actos bondadosos, altruistas, generosos o espiritualmente ejemplares.

En el mundo actual existen un sector muy grande de personas que se encuentran viviendo en su propio infierno en esta vida terrenal, por haber asumido conductas contrarias a la moral, la ética y a la ley de Dios, aún así, tienen la preciosa y gran oportunidad de redimirse , dejando atrás ese pasado nefasto y censurable para iniciar una nueva vida en el Señor, ejerciendo y practicando sus mandamientos, recordemos qué hay fiesta en el cielo por cada pecador que se arrepiente y se convierte , y también está escrito que el pastor va en busca de la oveja perdida sin importarle las otras noventa y nueve que han quedado en el rebaño, para desarrollar un gran esfuerzo y rescatar a la oveja perdida y una vez encontrada, la alegría vuelve a su corazón porque el rebaño está completo y vuelve a su redil, así nos enseñó nuestro Mesías, Jesucristo en la parábola del buen pastor: yo soy el buen pastor las ovejas escuchan mi voz y me conocen, por ello me siguen, por qué además conmigo no les ocurrirá nada malo, en cambio quien no es su pastor, viene a engañarlas, a robarlas , a asesinarlas.

Así el título de estas reflexiones, está vinculado con lo expresado anteriormente, y esa razón nos permite afirmar que los seres humanos somos frágiles en el sentido de sucumbir muchas veces ante la tentación, por ello en nuestro caso y en el caso de la mayoría de los católicos cristianos y de las personas en general resulta muy pertinente y además favorable recordar y poner en práctica la siguiente expresión: "Con la tentación no se negocia". Esto se traduce en la práctica de nuestra vida, pero el en evitar con cedernos esos permisitos o pequeñas licencias para realizar actos que por su sencillez no poseen una carga muy alta de censura o de sanción moral, ética o espiritual. Por ejemplo:

- Si usted es una persona casada, ¿Por que darse permiso para coquetear con otra persona que no es su pareja?

- ¿Por qué incurrimos en alguna mentira aunque se trate de las llamadas mentiras blancas?

- ¿No vemos que una mentira lleva a otra y está a su vez lleva a otra y a otra, por lo cual indefectiblemente nos transformaremos en unos mentirosos?

- ¿Por qué, si somos comerciantes, remarcamos el precio de las mercancías que por efecto de mercado han subido y que por tenerlas almacenadas en nuestros depósitos no vendimos para especular con su precio?

- ¿Por qué asumimos en privado conductas que en nada se compadecen con las que adoptamos en público, estas últimas no guardan correspondencia con las que practicamos en nuestras casas y en nuestra vida cotidiana y que muchas veces son violentas, abusivas, intolerantes, rayando a veces en lo inmoral e ilícito?

- ¿Por qué somos discriminadores y por qué no aceptamos que otros que no son asiduos visitantes a la misa diaria, puedan en algún momento ser lectores o desarrollar alguna actividad religiosa dentro de nuestra comunidad, porque ellos o ellas son prostitutas, ladrones, drogadictos, corruptos etcétera?

- ¿Nos hemos preguntado en alguna oportunidad si hemos cumplido con nuestra obligación de llevarle la buena nueva a esas personas que precisamente ya hemos juzgado y condenado excluyéndolas de nuestro reducido club, de nuestro cenáculo, de nuestro grupo de oración o de nuestra parroquia?

No vemos las razones ni los motivos por los cuales algunas comunidades eclesiales y grupos de laicos asumen esta actitud. Es preciso que miremos hacia nuestro interno, buscando en nuestra interioridad ¿En donde están nuestros errores? Es urgente, necesario e imperativo ir al "Cuarto de nuestros chécheres" (Esta expresión en Venezuela significa: trasto o cosa inútil, y que guardamos en un lugar de nuestra casa, no público, para impedir que los terceros se enteren de las cosas que hemos tenido y que ya no usamos, porque no nos gustan o porque con las mismas cometimos errores, al adquirirlas , o cuando las usamos , o porque con ellas le hemos causado daño a otras personas) para que podamos hacer un inventario de todas aquellas cosas, sentimientos, afectos, complejos, odios, enemistades, resentimientos, miedos, temores, sufrimientos, traumas, y otras situaciones que habiendo quedado en el pasado todavía recordamos y las proyectamos en el presente y que traen como consecuencia nuestro repudió a todos aquellos que no son iguales a nosotros, que actúan distinto nosotros, que no confiesan nuestra propia fe o que simplemente conforme los criterios de conducta y valoración que manejamos son malos, perversos, impíos, crueles y servidores del mal, arrastrando por ello la carga o fardo de no tener derecho a que se le perdonen sus pecados o culpas , en fin, ya han sido sentenciados por nosotros, al fuego eterno del infierno.

Para ponerle fin a estas reflexiones me permitiré extraer algunos fragmentos de los evangelios de San Lucas y San Juan que por sus contenidos son categóricamente aleccionadores:

Evangelio según san Lucas capítulo 18 versos 9 al 14.

La parábola del fariseo y del cobrador de impuestos.

"Dos hombres fueron el templo a orar. El uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. El fariseo de pie oraba así "Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos. Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano. Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba en el pecho y decía, Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador. Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Por qué el que a sí mismo se engrandece, será humillado y el que se humilla será engrandecido".

La palabra de Dios transcrita, ratifica en todo, lo que se ha venido afirmando anteriormente en relación con la posición asumida por ciertos cristianos y comunidades cristianas y eclesiales que no se sabe por qué razones no han logrado captar el verdadero sentido de la palabra sagrada. Allí para muestra está un ejemplo, la parábola del fariseo y del recaudador de impuestos es sin duda paradigma de nuestra naturaleza humana y de ese querer ser mejor que los demás y pensar que podemos manejar a Dios a nuestro antojo, al punto de desear que el mismísimo creador se ajuste a nuestros valores, instrucciones y órdenes, es triste pero es la verdad. Si tuviésemos el poder o la facultad, serían numerosas las personas que ya estuviesen condenadas por nosotros, pero afortunadamente no es así, el Señor conoce nuestra propia naturaleza pues El es nuestro Creador y afortunadamente Dios es misericordioso, piadoso y perdona todas nuestras faltas, no contentándose únicamente con ello, sino que además olvida y cancela absolutamente todos nuestros pecados, faltas, omisiones y transgresiones para nunca recordarlas y no sean utilizadas en nuestra contra en el juicio final como argumentos de nuestra responsabilidad, por qué su hijo Jesucristo llevó sobre sus espaldas todos nuestros pecados, culpas, faltas y transgresiones y con su muerte en la cruz clavó nuestras irresponsabilidades, inmoralidades, corrupciones y violaciones a la verdad , a la ética, a la vida y a su propio nombre.

Evangelio según San Juan, versos 14 al 16

Jesús, el buen pastor.

"Yo soy el Buen Pastor. Así como mi Padre me conoce a mí y yo conozco a mi padre, así también yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil y también a ellas debo traerlas Ellas me agradecerán, y formarán un solo rebaño con un solo pastor. El padre me ama porque yo doy mi vida para volverla a recibir. Nadie me quita la vida, sino que yo la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volver a recibirla. Esto es lo que me ordenó mi Padre"

Infinidad de creyentes y no creyentes están contestes en concluir que uno de los textos más hermosos de la Biblia es este del buen pastor. Y es que la lección que contiene es sublimemente pedagógica, orientadora y ejemplarizante de lo que debemos considerar en nuestra vida rutinaria sobre los peligros que la rodean en cuanto a la simplicidad, superfluo, artificial, engañoso y antiético de un conjunto de situaciones, modos de vivir, consumismo, materialismo y otras formas de existencia que conspiran en contra de nuestra salvación, entre ellas la de los falsos profetas y por qué no decirlo la de los falsos pastores. En este orden ha de afirmarse que El dueño de la vida es el Señor: el nos la da y también tiene poder para quitarla, El es el supremo juez. Ya en este punto es fácil colegir que cometemos un grave error al juzgar a nuestros congéneres, simplemente porque no son como nosotros, porque no van a la iglesia, porque no se confiesan, porque no pertenecen a un grupo de oración , porque no andan predicando el evangelio, por qué caminan por senderos truculentos y llenos de oscuridad, porque practican la prostitución, porque viven en la inmoralidad, el alcoholismo, la droga o cometiendo acciones que niegan prácticamente la naturaleza humana tal y como Dios nos la regaló. No somos quienes para juzgar y condenar, ello es tarea de Dios, EL conoce el corazón de cada uno de nosotros nuestros pensamientos, acciones y omisiones, complejos, miedos, temores, y también conoce nuestra capacidad para enmendarnos y las limitaciones que tenemos que salvar y vencer para lograr el arrepentimiento, su perdón, en definitiva la posibilidad de ganar el reino de los cielos. No permitamos que nuestro egoísmo, nuestra mezquindad, nuestros complejos de superioridad y esa vanidad de querer ser mejor que los demás le quite y nos quite también a nosotros la gran oportunidad de coadyuvar al rescate de esas almas que yacen pérdidas y que pueden ser efectivamente sanadas y salvadas por la acción eficiente de la palabra de Dios y sus instrumentos que somos nosotros, encargados de llevar la buena nueva hasta el último confín de la tierra. Que así sea, amén y amén.-

martes, julio 18, 2006

"EL ANONIMATO Y EL BIEN"

por Mervy Enrique González Fuenmayor

- Lunes, 17 de julio de 2006 -

Para los seres humanos resulta a veces harto difícil mantenerse en el anonimato cuando realiza alguna acción que lo satisface y que al mismo tiempo tiene como destinatarios a otros seres humanos desvalidos, desprotegidos, viviendo en la indigencia o simplemente carentes de alimentación, vivienda, educación u otros factores o elementos para poder disfrutar una vida feliz y -por lo menos- con lo más necesario y esencial para su subsistencia . No deja de sorprender esta situación, si consideramos, la necesidad que la mayor parte de nosotros tenemos de notoriedad, fama y prestigio. Precisamente esta particular forma de vivir es la que ha venido causando grandes problemas a la humanidad. Ello puede percibirse de algunos personajes que hoy encumbrados alardean de ser buenos ciudadanos, ejemplos de virtud, iconos de moralidad y casi rayanos en la santidad o a la espera de su beatificación.

Estos planteamientos están motivados por lo recurrente de esta forma de conducirnos y por la pasmosa aceptación que la sociedad realiza respecto de estos seres que pensando que son mejores que los demás, se pasean por las plazas para obtener reverencias, genuflexiones, reconocimientos y otras loas para satisfacer su ego , y asumir una posición entre comillas: de superioridad frente al resto de sus congéneres . Pobres infelices, ignoran que el ejercicio de la bondad está enmarcado fundamental y esencialmente dentro de el anonimato, ya que quien practica el bien y espera recompensa, no ha hecho tal bien por cuanto si recibe una contraprestación por el acto bondadoso realizado lo que ha ejecutado es en verdad una negociación, según, yo te hago un bien y como beneficio particular recibo el reconocimiento, la gratitud, el prestigio y la relevancia del cuerpo social en el cual vivo, por esta razón y por otras que por cuestiones de espacio no comento, es por lo que cuando practicamos y ejercemos la bondad, el altruismo, la filantropía, la solidaridad social, la justicia, la ética, la moral y el amor al prójimo, debemos concretarlo cubriéndonos con él nada visible manto del anonimato. Solamente actuando de esta manera, practicaremos la bondad y el bien tal y como nos lo exigen no solamente la moral y la ética sino también la palabra de Dios. De esta manera amigos y amigas lectores es que Dios desea que le sirvamos, si es que en nuestro corazón y espíritu, existen dones y condiciones para desarrollar la reciprocidad, el amor al prójimo y el compartir con el resto de la sociedad lo poco o lo mucho que tengamos, y en este aspecto, no me refiero únicamente a los bienes materiales o económicos, ya que el bien no se reduce a estos factores o elementos exclusivamente, no necesitamos tener dinero o bienes para ejercer la bondad, ya que esta no reside únicamente allí, a veces una palmadita en el hombro, una palabra de aliento, un acto de solidaridad, el ejercicio de la misericordia o de la piedad, constituyen mayor ayuda que el regalo, la dádiva , la donación o el reparto de cosas materiales, ya lo dice el Señor " No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de su boca ".

Ojalá que estas reflexiones no caigan en el vacío, o en tierra estéril, agreste o inhóspita. Para finalizar transcribo unos párrafos que pienso serán de mucha utilidad para quien los lea:

" Una de las cosas más difíciles de la vida es seguir la propuesta de Jesús sobre la caridad fraterna: " Que no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha" ( Mateo 6,3 ). Jesús propone que quien de limosna no se lo cuente a nadie. Que tal hecho quede entre el benefactor, el beneficiado y Dios.

Pero, si observamos nuestra vida, veremos que, tarde o temprano, todos tenemos la tentación de recordar alguna caridad que hicimos. Puede ser que el bien que hicimos a su vez nos haya causado tanto bien que sintamos la necesidad de compartirlo.

Si fuera sólo por eso sería más que justo. Pero...¿y si no fuese así ?

La gran tentación de todo aquel que hace el bien es, tarde o temprano, autopremiarse, haciendo que alguien conozca lo hecho ...¡Es difícil ser bueno y optar por el anonimato!

Aunque tenga conciencia del abuso en que suelo incurrir, respecto de las citas y transcripciones de otros articulistas, componedores y autores, ofrezco todo género de excusas, pero debo aclarar que este estilo me ha permitido hacerme entender pues el proceso de cogniciòn se realiza con mayor facilidad si nos auxiliamos de la palabra, del ejemplo, y del razonamiento de otros que con diferente perspectiva plantean o tratan la problemática abordada. En este caso la pertinencia obliga a parafrasear al filósofo español JOSE INGENIEROS quien en su obra : EL HOMBRE MEDIOCRE (CARACAS-VENEZUELA.. EDITORIAL PANAPO.1986 ) nos refiere lo siguiente:

" Es desdeñable todo lo que suele desear o temer el egoísta. Si las resistencias en el camino de la perfección dependen de otros, conviene hacer de ellas caso omiso, como si no existiesen, y redoblar el esfuerzo enaltecedor.

Ningún contratiempo material desvìa al idealista . Si deseara influir de inmediato sobre cosas que de el no dependen, encontraría obstaculos en todas partes ; contra esa hostilidad de su ambiente sólo puede rebelarse con la imaginación mirando cada vez más su interior. El que sirve a un ideal, vive de el ; nadie le forzarà a soñar lo que no quiere ni le impedirá ascender hacia su sueño " . Buenas noches. Sabré agradecer cualquier comentario siempre que sea constructivo, lo más importante entre los seres humanos en la comunicación , si tienes una crítica hazla, pero de manera constructiva, de forma, que podamos encontrar caminos para subsanar los errores y a su vez permitir que este medio sea productivo en lo moral, ético y social para todos los que navegamos por la red. Que Dios y la Virgen María les bendigan... amén.”

domingo, julio 16, 2006

TEMPERAMENTO EXPLOSIVO

por Mervy Enrique González Fuenmayor

- Sábado, 15 de julio de 2006 -

El título de este artículo no debe dejar de sorprender a cualquiera de los lectores que siguen este sitio. Y es que, ninguno de nosotros estamos exentos de haber incurrido por lo menos una vez en nuestra vida, en actitudes y reacciones violentas y hostiles dirigidas a las personas que de alguna forma integran nuestro entorno o círculo de familiares, amigos, compañeros de trabajo y otros individuos que constituyen el grupo o sociedad en el cual desarrollamos nuestra existencia. En principio la expresión temperamento ha sido malinterpretada o simplemente no se ha tomado conciencia del significado exacto que traduce esta expresión. Por ello se ha creído prudente colacionar lo que al respecto nos indica el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Veamos:

Temperamento. (Del lat. temperamentum). m. Carácter, manera de ser o de reaccionar de las personas. || 2. Manera de ser de las personas tenaces e impulsivas en sus reacciones. || 3. Vocación, aptitud particular para un oficio o arte. || 4. Temperie. || 5. Arbitrio para terminar las contiendas o para obviar dificultades. || 6. Biol. Constitución particular de cada individuo, que resulta del predominio fisiológico de un sistema orgánico. || 7. Mús. Ligera modificación que se hace en los sonidos rigurosamente exactos de ciertos instrumentos al templarlos, para que se puedan acomodar a la práctica del arte”. (Microsoft® Encarta® 2006. © 1993-2005 Microsoft Corporation.)

Como puede observarse del texto anterior, se colige muy fácilmente que el temperamento se relaciona con el carácter y además con la vocación o aptitud particular que se tenga para un oficio o un arte. Pero si nos detenemos en la definición anterior se podrá igualmente notar que el temperamento también está vinculado con la constitución particular de cada individuo, lo cual se materializa en el dominio fisiológico de un sistema orgánico. Ahora bien, en este sentido los psicólogos y psiquiatras son los profesionales más autorizados y competentes para determinar en qué casos y en qué situaciones se concretará ese predominio fisiológico del sistema orgánico en un individuo. Por ello se han desarrollado a lo largo de la historia un conjunto de clasificaciones tendentes a esquematizar las diferentes personalidades atribuibles a los individuos de allí que algunos hablen de tipos como: pícnico, leptosomático y atlético en la clasificación de JUNG. Aunque este artículo no persigue el estudio de las diversas tipologías o clases de individuos partiendo de su carácter, debemos afirmar que ninguno de nosotros es exclusivamente leptosomático, pícnico o atlético, ya que esa unicidad no existe.

Pero vamos al punto que es el centro de la presente reflexión. En realidad todos y cada uno de nosotros en determinados momentos de nuestra existencia somos explosivos, algunos más y otros menos, pero todos hemos desarrollado como ya quedado dicho por lo menos una vez en nuestra existencia un temperamento hostil y explosivo. Resultaría conveniente recordar en qué ocasiones, momentos y situaciones hemos sido o actuado de manera temperamentalmente explosiva. Examinemos cuáles fueron los motivos, las causas, los factores y otros elementos que a manera de interruptores encendieron en nuestro espíritu, en nuestro corazón, en nuestra mente la violencia como un medio de ataque o de defensa en una situación específica. De cierto os digo que en nuestro pasado remoto o reciente nos encontraremos con conductas y actitudes ausentes de paz, de reflexión y de ponderación. En esos momentos pareciera que la racionalidad nos ha abandonado para darle paso -Dicen los psiquiatras, psicólogos y otros profesionales que estudian la conducta -, a lo más atávico, primitivo y salvaje de nuestro ser.

No obstante lo que hemos señalado anteriormente, creemos que el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, tiene el poder ,dado por Éste, para controlar estas explosiones de iracundia, agresividad y violencia que pudieran presentarse en virtud del dinamismo y de los factores predominantes en la sociedad actual, caracterizada por un consumismo desmedido, ausencia de valores, carencia de moral, ausencia de reciprocidad y solidaridad con el prójimo, el materialismo cabalgante, la incredulidad y la falta de temor a Dios. Estas razones permiten que aseveremos que la agresividad y la violencia como formas de conducta conducen al individuo al fracaso, a la infelicidad y a la destrucción de su propia vida y la de los demás.

El individuo o persona que no haya dominado su temperamento hostil, violento e iracundo con sus semejantes está destinado a tener un fin no deseado con el riesgo inclusive de no "querer" acceder ni a la misericordia de Dios, ni a su perdón, es por esto que es tan importante que arranquemos de nuestro corazón, mente y espíritu, los sentimientos de odio, rencor, maldad, prepotencia, autosuficiencia, vanidad, incredulidad, egoísmo, idolatría, materialismo y otros que corroen nuestra vida.

Para finalizar me permito citar literalmente un extracto del libro "El difícil arte de ser bueno" escrito por el sacerdote P. ZEZINHO (San Paulo, Brasil. Ediciones Paulinas. 1999. Quinta reimpresión. Páginas 15 y siguientes).

"Las personas de temperamento explosivo pagan un precio altísimo en su vida. No son personas felices y no se adaptan sino a convivir con unos pocos que, a decir verdad, más las soportan que las aman. Existen honrosas excepciones. Y son aquellos que, a pesar del terrible temperamento que poseen, logran cierto éxito entre sus amigos. La mayoría sin embargo, si esta rodeada de otra gente, o es en virtud del cargo que ocupan, o por el dinero, o por otros intereses, nunca sabe con certeza si son amados o temidos, o si apenas se los soporta.

Su problema proviene de una educación fallida. En algún sitio o alguien no llego a demostrarles que, para vivir bien, es preciso perdonar y comprender. Y las personas explosivas no saben y comprender ni perdonar. Su mecha es tan corta que basta una pequeña llama para que exploten. Viven intensas y producen tensión a su alrededor. En la raíz de todo, aunque a nadie le guste reconocerlo, hay un egoísmo bastante acentuado. India lisa en el no a su gusto, habitado por personas que deben comportarse de determinada manera. Y deciden entonces, que para su gusto es así que la gente debe hablar o hacer. Quien se sale de la norma los incomoda. Es decir, se sienten el eje de la humanidad. Todos debe elegir a su alrededor. Y también se sienten un poco dueños de la situación, por eso no admiten falla su errores. Sólo que no consiguen ser dueños de sí mismos y controlar sus arranques.

Tales personas pueden ser generosas y buenas la mayor parte del tiempo. Pero este triste temperamento acaba con ellas. Envenenan ambiente en que viven y viven envenenadas con su propia insatisfacción. Para ellas ser bueno es mucho más difícil. Es que el enemigo no viene de afuera, sino de adentro”.

La claridad del texto anterior es contundente para afirmar que dificulto que a cualquier lector le haya quedado duda alguna en relación al origen y consecuencias de poseer un temperamento hostil o de no tratar de corregirlo para bien propio y el de la sociedad.

Finalmente un proverbio ilustra la reflexión anterior:

"TODOS LOS HOMBRES SON HECHOS DEL MISMO BARRO PERO NO DEL MISMO MOLDE”.

QUE JESÚS EL SALVADOR Y NUESTRA VIRGEN MADRE MARÍA LOS BENDIGAN.-